La psicología explica por qué las personas inteligentes tienen pocos amigos


Normalmente las personas inteligentes suelen encontrarse aisladas de los grupos sociales típicos en la escuela y universidad, incluso dentro del área laboral.

La representación de las personas inteligentes como “nerds”, lleva a que la sociedad los perciba como seres que no encajan dentro de los vínculos sociales.

Es por ello que las personas inteligentes suelen involucrarse con un grupo limitado de personas, hasta crear un pequeño círculo de amigos. Quienes respetan, aceptan y comprenden su forma de pensar, comportamiento y cualidades, diferentes a las de otros individuos.

Y aunque inicialmente parece que el entorno excluye a los  individuos más inteligentes por no adaptarse a su comportamiento distinto de la mayoría. En realidad, se trata de una decisión de quienes destacan por su intelecto, quienes disfrutan de limitadas relaciones y vínculos.

Así lo demostró un estudio psicológico realizado por los expertos Norman Lee y Satoshi Kanazawa. Según el cual, quienes poseen un alto coeficiente intelectual a su vez muestran una falta de interés y necesidad de una vida social activa. Sintiéndose a gusto con las pocas interacciones, que forman parte de su día a día.

Aquellos que demuestran una gran inteligencia tienden a poseer un número limitado de amistades en comparación con otros niños de su edad. Esto se debe a que manifiestan un comportamiento y pensamiento diferente del de los otros jóvenes, facilitando su aislamiento y falta de vínculos sociales.

A continuación te presentamos algunos de los motivos, por los cuales las personas más inteligentes tienden a permanecer con un número reducido de amistades.

Razones de por cuales las personas inteligentes tienen pocas amistades

Alta concentración en sus pensamientos: Su intelecto y agilidad mental facilita que las personas inteligentes se sumerjan dentro de sus propias mentes. Analizando a profundidad ciertos aspectos, comportamientos y acciones, que atrapan su curiosidad.

Evitan las conversaciones banales: Para su mente desarrollada, las charlas sin sentido no tienen ningún propósito ni razón para invertir atención en ellas. Las conversaciones que a su entorno le puedan parecer entretenidas, para dicho individuo, no se trata más que una pérdida de tiempo.

Reconocen fácilmente a los interesados y aprovechados: Su agilidad mental les permite identificar de forma inmediata a quienes se acercan con falsedad y segundas intenciones. Alejándose completamente de estos seres que no valen la pena tener a su lado, debido a su carácter poco confiable y oportunista.

Hablan poco pero escuchan mucho: Las personas inteligentes suelen saber en qué momento permanecer calladas y cuándo necesitan expresarse. Es por ello que demuestran un carácter más maduro y profundo en comparación con los individuos de su entorno, que solo hablan por hablar.

Permanecen lejos del drama: No disfrutan de meterse en los dramas, discusiones o problemas de otros, de forma gratuita y sin obtener algún beneficio real. Prefiriendo realizar cualquier acción bajo sus propios términos, sin participar en las maquinaciones de otras personas.

No necesitan demostrar la valía a nadie: A diferencia de gran parte de sus contemporáneos, las personas inteligentes son felices bajo sus propios límites y términos. De forma que no se sienten interesadas por agradar o demostrar su intelecto, valor e importancia a otros individuos.

Reconocen a los verdaderos amigos: Al interactuar con un número reducido de personas, son capaces de identificar a las personas que realmente valen la pena para mantener a su lado. Valorando, cuidado y protegiendo a quienes demuestran un verdadero compromiso, seguridad y aprecio por su amistad.

Son “almas viejas”: Las personas inteligentes poseen un enfoque diferente a sus semejantes. Ya que se enfocan en lo que puede hacer para alcanzar sus metas sin caer en objetivos irreales dignos de una aventura de fantasía.