Me gusta la gente que sabe que para ser grande, tiene que ser humilde


Una persona exitosa no es solo quien obtiene grandes lujos, sumas de dinero y bienes sino aquella que se muestra humilde, simpática y consciente de los demás.

Ser humilde significa tener un corazón amable, abierto a interactuar con otros de forma  cercana y sincera sin buscar segundos beneficios de dicha relación.

Para la sociedad y las relaciones humanas, la humildad representa una de las características más importantes y poderosas existente entre los individuos. Debido a que permite que las personas actúen con gratitud, sinceridad, integridad y empatía hacia quienes le rodean y con quienes interactúan.

Una persona humilde no necesita del halago o reconocimiento  de otras personas, ni de las apariencias ni del alarde para sentirse a gusto consigo mismo y sus decisiones. No observa a otros por debajo de sus logros ni los compara con los propios, dado que reconoce el trabajo, esfuerzo y voluntad de cada individuo, sin importar cuanto haya estudiado, logrado o hecho, sino por quien es.

Un individuo que peca de arrogancia suele lastimar inconsciente o conscientemente a los que le rodean por su actitud, forma de actuar y pensamiento. Un comportamiento completamente opuesto al de alguien humilde, que aprecia, valora y cuida sus relaciones sociales, familiares y profesionales.

Ser humilde es la clave para alcanzar el éxito

Para desarrollarse y crecer como un individuo, las personas necesitan ser conscientes de sus errores, equivocaciones, fracasos, victorias y logros. Este proceso requiere de humildad, aceptación, honestidad y autoconsciencia sobre las capacidades, debilidades, acciones, pensamientos y actitudes que posee.

Solo de esta forma una persona humilde logra extraer el mayor conocimiento, experiencia, aprendizaje y moraleja de cada una de sus acciones positivas o negativas. Esto le permite admitir, reconocer y aprender de cada una de sus victorias y fracasos, lo que facilita su desarrollo y crecimiento emocional, personal y profesional.

Especialmente porque quien práctica la humildad se permite escuchar las críticas, opiniones y consejos de otros. Rectifica sus errores y equivocaciones, abre su mente a nuevas ideas, perspectivas y pensamientos y enfrenta cada obstáculo y desafío como una prueba de la cual extraer conocimiento.