La tranquilidad de no tener nada que ocultar no tiene precio


Muchas veces las personas asumen que para vivir con tranquilidad hace falta grandes sumas de dinero, lujos materiales y un largo récord de logros.

Sin embargo lo realmente importante para una vida con tranquilidad es tener una conciencia tranquila, libre de culpas, mentiras y remordimientos.

La paz es una señal característica de una vida tranquila, pero para lograr dicho estado de estabilidad mental y emocional, se requiere de honestidad y confianza. Una sensación de bienestar que solo aquellas personas que  no tienen nada que ocultar logran experimentar en su vida.

Los individuos que poseen almas sinceras y libres de negatividad, son capaces de hacer frente a sus errores y equivocaciones, para aprovecharlas de forma positiva. Al reconocer que las mentiras y el engaño solo causan dolor, confusión y decepción en las víctimas de dicho comportamiento, sin importar si existe una razón o motivo que pueda justificarle.

Una persona que espera desarrollarse a nivel profesional, emocional y personal con tranquilidad reconoce cuales son las acciones que le resultan productivas o dañinas. Al identificar sus atributos, ventajas, defectos, cualidades, actos y comportamientos que le causan daño y beneficio a sí mismo y a su entorno.

La tranquilidad y la honestidad van de la mano

La honestidad es un paso fundamental para quienes esperan disfrutar de su vida con tranquilidad y sin remordimientos. Dado que  las personas honestas desarrollan lazos verdaderos con los individuos de su entorno, basados en la confianza, entendimiento, comprensión, tolerancia y respeto.

El médico en psicología experimental y neurología de la Universidad de Harvard, Joshua Greene comprobó que quienes se muestran honestos consigo mismo y su entorno, poseen mayor probabilidad de disfrutar de su vida en tranquilidad.

Debido a que son individuos que reconocen, aceptan y mejoran sus habilidades, cualidades, atributos, defectos, desventajas y problemas. Con el objetivo de utilizar cada uno de estos aspectos a su favor, sin sentir pena, desprecio o vergüenza por quien es.

De esta forma logra mostrarse ante las personas de su entorno, sin la necesidad de recurrir a una mentira y falsas apariencias. Dado que acepta con tranquilidad, cada aspecto positivo y negativo que forma parte de su ser, sin necesidad de disfrazarlo, al responsabilizar a otros por sus propios errores.

Es por ello que se dice que quien disfruta de ser honesto consigo mismo, posee una mayor posibilidad de disfrutar de su vida en tranquilidad. Dado que su mente y alma, no se encuentran atemorizadas por la verdad existente tras sus engaños y mentiras. Y solo se enfocan en el aprendizaje que puede extraer de cada experiencia vivida.