El azúcar daña tanto a los niños como el alcohol a los adultos


Especialistas de la salud han advertido sobre la obesidad infantil causada por el consumo de azúcar, pero sus consecuencias podrían ser aún más peligrosas.

Normalmente los adultos y los niños consumen altas dosis de azúcar en las distintas bebidas, meriendas y en las comidas principales.

Debido a que la ajetreada rutina y el ritmo acelerado de la sociedad dificultan a muchas familias, el preparar un menú saludable y nutritivo. Además, el gran mercado de productos azucarados también representa un gran obstáculo para lograr una alimentación balanceada.

Incluso los cereales típicos del desayuno de los niños contienen una gran cantidad de azúcar. La cual representa la mitad de la cuota recomendada según lo denunciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según los datos registrados, la mayoría de los niños entre los 8 y 12 años consumen altas cantidades de azúcar en su alimentación diaria. Un exceso que puede llegar a superar los límites recomendados en un 60%, principalmente debido a la ingesta de galletas, caramelos, helados y bebidas gaseosas.

Es por ello que los niños y adolescentes entre los 4 y 17 años, experimentan un frecuente consumo de azúcar mediante las bebidas gaseosas. Un elemento bastante frecuente en los locales de comida rápida, las escuelas, sitios recreativos y principalmente dentro del hogar.

Azúcar en los niños: Tan peligroso como el alcohol 

El consumo frecuente de azúcar incrementa de forma drástica el índice de masa corporal de los niños, aumentando el riesgo de desarrollar obesidad. Sin embargo, esta no es la única amenaza, dado que según la OMS, también “engorda” al cerebro y al hígado, causando en estos órganos un efecto parecido al de beber alcohol.

Debido a que el azúcar al igual que el alcohol, está compuesta con glucosa y fructosa por lo que brindan calorías pero carecen de nutrientes. Además el hígado metaboliza a la fructosa de forma similar al alcohol. Por lo que su alto consumo puede originar las mismas enfermedades presentes en los adultos con problemas de alcoholismo.

El consumo frecuente de azúcar en la alimentación debilita el funcionamiento normal del sistema inmunitario al tiempo que sobrecarga a las glándulas suprarrenales. Por lo que su alta ingesta puede contribuir con el desarrollo de enfermedades autoinmunes como:

  • Enfermedad de Crohn
  • Celiaquía
  • Lupus eritematoso
  • Anemia de Biermer

Por lo que expertos de la salud y la OMS destacan la importancia de corregir este comportamiento especialmente en los niños. Quienes son los más propensos a desarrollar una alimentación perjudicial para su salud en caso de no recibir la guía por parte de los padres o maestros sobre la importancia de llevar una vida saludable.

Lo más recomendable es comenzar con una reducción progresiva de los alimentos azucarados de su alimentación diaria. De esta forma los más pequeños no sentirán el impacto y la ansiedad por consumir azúcar frecuentemente. 

También se puede reemplazar los dulces con frutas y mermeladas naturales con bajo porcentaje de azúcar. Así se les facilita a los niños acostumbrarse lentamente a este importante cambio en su vida. Igualmente, el explicarle los riesgos que representa el azúcar para su futuro, puede ser una motivación para llevar a cabo esta transición.